Poyales, La Rioja

Historia

Ante todo, quiero agradecer a María Sánchez, vecina de Poyales, repobladora ejemplar, quien me sirvió de guía, enseñándome cada rincón de este precioso pueblo.

La comarca de Enciso perteneció a la jurisdicción de los duques de Medinaceli, quienes hacia 1751 recibían por el vecindario una renta anual próxima a los seis mil reales en concepto de alcabalas.

La industria textil en La Rioja se remonta al siglo XVI, siendo Enciso la cuna donde aparecieron los primeros telares, y nace de la necesidad de aprovechar la lana, producto de la abundante cabaña ganadera de la región. Según Diego Fernández Ochagavía en su Historia textil riojana de 1957, ya en 1530 la villa de Enciso dictó ordenanzas municipales para el gremio de pañeros.

El Catastro del Marqués de La Ensenada de 1752 señala que existían en La Rioja: 270 tejedores de paños, 283 tejedores de lanas, 521 cardadores de paño, 337 cardadores de lana, 39 batanes, 104 fundidores, 2 afinadores y peinadores, 59 plancheros, 15 prensadores, 43 tintoreros. 3 maestros laneros, 6 lavaderos de lana, 73 calderas de tinte, 556 fabricantes de paño y 23 tijeras de tundir.

Hoy los grandes edificios de los telares diseminados por el municipio recuerdan este pasado industrial. Una sola de estas fábricas, Hilados y Tejidos Marín, continúa con este tradicional trabajo produciendo entre otras, las famosas mantas de pastor.

El término de Enciso formó parte de Soria hasta la creación de la provincia de Logroño por Real Decreto de 30 de noviembre de 1833. De ahí que Don Sebastián de Miñano y Bedoya en su Diccionario Geográfico Estadístico de 1827 aún considerara Poyales como aldea Soriana:

“L.S. de España, provincia de Soria, partido de Enciso, obispado de Calahorra. A.P. 41 vecinos, 205 habitantes, 1 parroquia filial de las dos matrices de Sta. María y San Pedro de Enciso. Sit. montuosa en sierra muy fría, pocas aunque buenas aguas, con que riegan algunos huertos y cañamares. Está entre los ríos Duero y Golmayo. Produce trigo, centeno, cebada, avena, garbanzos, habas, arbejas, lentejas, alubias, alguna fruta, ganado lanar y cabrío, mucha leña. Industria: fábricas de lienzos caseros y sayales en que se ocupan las mugeres. Hay en sus inmediaciones algunas vetas de tierra y peña que indican contener minerales de carbón y metales. Contribuye 766 reales, 27 maravedíes. Derec. enag. 74 rs. 9 mrs.”

En 1842, Poyales se separa del Ayuntamiento de Enciso y forma municipio propio, incluyendo en él las aldeas de Garranzo, Navalsaz y Villar de Enciso. El municipio de Poyales se disolvió en el año 1976.

El declive de la industria textil, las malas comunicaciones y la falta de infraestructuras hicieron que las aldeas de la comarca fuesen perdiendo población a partir del final de la Guerra Civil. Así, el censo del municipio pasa de 1133 habitantes en 1940 a sólo 267 en 1970. Aunque el descenso demográfico fue enorme, sólo Garranzo y Poyales llegaron a quedar completamente despoblados en los años de 1960.

En la década de 1980, dos pioneros establecen su residencia en Poyales e inician lo que sería un lento proceso de repoblación que ha llevado al pueblo a tener 8 habitantes estables en la actualidad, quienes han conseguido con su empeño restablecer los servicios de luz, teléfono y correo.

Situación actual

Poyales se encuentra junto al Barranco de la Fuente de Abajo, un cauce estacional en el valle del río Cidacos, que cruza La Rioja en sentido sur norte para finalmente desembocar en el Ebro.

El entorno es especialmente bonito y posee una gran cantidad de atractivos turísticos. El más conocido de todos son las icnitas, huellas de dinosaurios fosilizadas que podremos ver en los yacimientos cercanos de Poyales, Navalsaz y Valdecevillo, junto con réplicas de estos enormes animales ya extinguidos.

Si bien el núcleo es pequeño, el tamaño de su iglesia nos habla de un pasado de prosperidad. El templo, dedicado a Ntra. Sra. de la Concepción es de planta rectangular y una altura considerable. El muro norte de su única nave está reforzado con sólidos contrafuertes y su cara sur flanqueada por una larga galería y un campanario de unos 20 metros con pequeñísimas ventanas parecidas a saeteras que le dan aspecto de fortificación. Al final de la galería que sirve de entrada se encuentra una estancia que seguramente sirvió como sacristía o vivienda del párroco. La estructura del edificio está en perfecto estado, pero el tejado se ha derrumbado recientemente, dejando esparcidos sus restos en el interior y una gruesa cruz de madera haciendo equilibrio sobre lo que queda del coro. Una imagen muy simbólica.

La mayor parte de las edificaciones están construidas en un mampuesto de piedra muy irregular y mortero, aunque hay alguna casa que a partir de cimientos de piedra ha sido levantada en tapial, con encofrado de madera, y posteriormente revocada. La estructura que soporta el tejado así como los dinteles de puertas y ventanas, están formados por gruesos tirantes de madera, lo que explica que no hayan soportado en muy buenas condiciones el paso del tiempo.

Varias ruinas han sido adquiridas por un promotor de la zona que está rehabilitándolas, utilizando los materiales originales, y poniéndolas a la venta con bastante éxito. De este modo se espera que la población estacional de Poyales crezca en los próximos años.

Hay varios pueblos abandonados en España que han sido repoblados, pero Poyales es el único donde además podremos pasar unos días de descanso desconectados del mundanal ruido, ya que dispone de una preciosa casa rural. Se trata de La Casa del Valle Encantado, regentada por una de las primeras personas que se asentó en Poyales, cuando aún no contaba con servicios de ningún tipo, y que ha ayudado con su esfuerzo a recuperar esta pequeña aldea riojana.

Galería de imágenes

Cómo llegar

A Enciso se puede llegar a través de la CL115 desde Soria o la LR116 desde Aldeanueva de Ebro junto a la AP68 que une Zaragoza con Logroño. Una vez en Enciso cogeremos la LR356 en dirección a Cornago y a 5,5 kilómetros veremos un desvío señalizado a la derecha. Es la entrada a Poyales que se encuentra 300 metros más allá.