Más sobre Retortillo de Soria

Acaba de publicarse un artículo en el Heraldo de Soria sobre Retortilo de Soria, donde su alcaldesa afirma que la iniciativa del ayuntamiento ha conseguido movilizar a 140 familias hasta esa localidad y además se han contestado nada menos que 12.600 llamadas. También afirma que por correo electrónico [¿?] se han puesto en contacto más de 10.000 interesados, aunque no han podido todavía abrir más de 400 e-mails. Total, que hasta la fecha hay tres familias preseleccionadas.

No se queda corta la alcaldesa al describir la desesperación que ha visto en muchas de las familias interesadas, resultado de unas situaciones personales tremendamente difíciles, agravadas por la crisis económica actual. Reconoce que sabía que la situación estaba mal “pero cuando te encuentras con tal magnitud de desesperación es cuando te entran ganas de coger todas las cartas en un saco y enviarlas a la Junta de Castilla y León y al Gobierno central”.

Entre tanto brote verde y estadística manipulada, parece que muchos no se enteran o no quieren enterarse de la situación real de necesidad que está atravesando una buena porción de la sociedad. He visto crecer exponencialmente en el último año, al mismo ritmo que empeoraba la situación económica, el interés, en muchos casos desesperado, de la gente por las pocas iniciativas de repoblación que existen.

Este dramático escenario debería verse como una oportunidad para revitalizar la economía rural, dedicando fondos a ayudas a la repoblación, dinamización del mercado rural de alquileres, teletrabajo y microcréditos. En lugar de eso, vemos como muchos agricultores y ganaderos, a los que ya no les cuadran las cuentas, tienen que cerrar. Algo que sin duda provocará, si no se soluciona su situación, un nuevo éxodo rural hacia las ciudades en busca de trabajo.

Por estas cosas que veo, y por otras que intuyo o deduzco, es que quiero sugerirle desde aquí a la señora alcaldesa de Retortilo de Soria que mejor envíe esas cartas a los Reyes Magos. Así al menos tendrá la certeza de que ningún burócrata bajará a ponerle trabas a su proyecto.