Matallana, Guadalajara

Matallana, Guadalajara

Historia

Esta comarca se sabe poblada desde época prerromana, hecho confirmado por la existencia de yacimientos paleolíticos en diversas cuevas de Matallana y La Vereda.

En el Siglo XI, Alfonso VI conquista estas tierras repoblándolas con castellanos, leoneses, gallegos y asturianos. Dos siglos después la comarca se organiza administrativamente mediante las Comunidades de Villa y Tierra. En 1278 la cercana aldea de El Vado, incorpora a Matallana y La Vereda a su territorio dentro de la Comunidad y Tierra de Sepúlveda.

El aumento de la población en la zona consolida lo que hasta aquel momento eran viviendas de temporada o teinadas para el ganado. Así surgen entre los siglos XVI y XVIII las aldeas de Matallana y La Vereda como núcleos estables de población.

A partir del siglo XIV este territorio pasa de mano en mano como herencia señorial, hasta que en el siglo XIX las Desamortización modifica el régimen de propiedad del Antiguo Régimen poniendo en el mercado mediante subasta pública todas estas propiedades nobiliarias.

En 1921 los 54 vecinos existentes en Matallana, El Vado y La Vereda compran en régimen de copropiedad tres grandes fincas que rodean a las poblaciones. Dicha agrupación de fincas constituía la mayor parte del término municipal.

La construcción durante el primer tercio del siglo XX de la presa de El Vado supone el corte de la carretera que comunicaba Matallana y La Vereda con el exterior. Sin accesos, sin servicios médicos o suministros, la emigración aumenta en la década de los años 60. En 1972 se produce la expropiación forzosa por parte del ICONA de todo el término municipal de La Vereda, incluidos Matallana y El Vado, con el objetivo de reforestar la comarca.

En 1976 un pequeño grupo de arquitectos de Guadalajara y Madrid, evitan que el ICONA derribe todos los edificios de a Vereda y Matallana para proseguir con la reforestación. Este mismo grupo decide crear poco después la Asociación Cultural La Vereda. a la que se otorga, en concesión libre y pública, el arrendamiento de estos despoblados, para proceder a la rehabilitación y reconstrucción de los edificios mejor conservados.

Esta asociación ha realizado todos los esfuerzos de rehabilitación en La Vereda, dejando Matallana a la espera de la decisión que se tomara respecto a la construcción de otra gran presa sobre el cauce del Jarama.

Situación actual

Desde la década de 1990 Matallana está siendo rehabilitada por un grupo de ocupas que de forma intermitente habitan la aldea y, poco a poco, han conseguido revivir algo del esplendor que alguna vez tuvo.

La configuración de la aldea es curiosa. Las edificaciones están dispersas y distribuidas a lo largo de una amplia planicie siguiendo el cauce del río Jarama, ocultas entre encinares y robles centenarios. Hace algunos años la mayoría de las viviendas estaban sin terminar de rehabilitar, algunas de ellas cubiertas con plásticos para evitar las goteras y en situación muy precaria. Hoy, muchas se encuentran en perfectas condiciones. El trabajo se ha hecho respetando el estilo y materiales originales, aprovechando la pizarra y granito de numerosas ruinas de pajares que aún quedan.

La estructura de las edificaciones se realiza con muros de carga de pizarra y cantos rodados. Sólidos armazones de madera en su interior soportan las plantas y tejados de pizarra.

La iglesia, que suele ser el centro de cualquier aldea, en Matallana se encuentra alejada. Es el último edificio sobre el sendero que lleva a Colmenar de la Sierra. Es de suponer que en algún tiempo estuvo rodeada de edificios que hoy han desaparecido por completo. Estaba dedicada a San Juan y es un ejemplo de románico tardío. La forman una única nave con capilla cuadrada y espadaña triangular de doble campana. Construida en pizarra entremezclada con cantos rodados y tejado compuesto por grandes lajas de pizarra como es habitual en la Arquitectura Negra propia de esta comarca.